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La Transformación Digital de la Industria Gráfica (1ª. PARTE)

Publicado por en en Comunicación
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b2ap3_thumbnail_blog_2017-03-30.pngEn la actualidad es muy frecuente escuchar el término “transformación digital”, pero ¿a qué se refiere en realidad? Sin duda tiene que ver con el creciente impacto que la tecnología tiene en prácticamente todas las áreas del quehacer cotidiano.

El cambio tecnológico en las artes gráficas ha marcado pautas importantes no sólo en su propia industria, sino en la historia completa de la humanidad. La creación misma de la imprenta marca un paradigma importante en nuestra historia, el cual nos permitió ir de las copias a mano a las producciones en masa al ofrecer no solo una considerable reducción de los tiempos de producción y los costos asociados, sino la posibilidad de reducir errores y llegar a un mercado cada vez más amplio. Podríamos pasar horas hablando de los cambios y beneficios que introdujo la creación de la imprenta en el mundo, pero el propósito aquí es distinto. Es importante señalar este hecho como un hito en la historia de la aplicación de la tecnología para generar cambios, y porque a partir de entonces la industria no ha dejado de cambiar, crecer, modificarse y diversificarse para adaptarse a necesidades nuevas y cambiantes.

La demanda creciente de hacer producciones en masa, como libros o empaques para productos de consumo, se convirtió por un tiempo en la fuerza generadora de cambios tecnológicos en la industria gráfica que, si bien lograron reducir los costos unitarios, requerían de grandes inversiones en capacidad de manufactura, espacio para el manejo de producciones tan grandes y una cadena de suministros adecuada para manejar las operaciones adecuadamente.

En el 2015 se estimaba que la producción en masa de productos decorativos era cercana a un billón de dólares (en nuestro sistema numérico), divididos en una gama amplia de productos que iban desde impresiones en cristal, cerámica, laminados, tapices y textiles. Si bien la demanda de este tipo de producciones en masa aún existe, la industria en la actualidad se enfrenta a una demanda creciente de elementos personalizados, de creación de productos a la medida y piezas únicas que trascienden el papel para plasmar un abanico de colores, tonos y texturas en materiales diversos. Para estos fines, las salidas de impresión digitales son cada vez más utilizadas, ya que no solo permiten la personalización en masa, sino que otorgan otros beneficios, como la eficiencia en las operaciones de manufactura y desarrollos compatibles con buenas prácticas ambientales.

En los albores de la impresión digital, surgieron una serie de tecnologías que integraban procesos de producción y permitían la personalización al no requerir grandes tirajes. Sin embargo, todas estas tecnologías resultaban ser muy caras y al principio no eran de buena calidad. Un ejemplo de estos desarrollos es la tecnología InkJet (inyección de tinta), que al principio era muy limitada por sus elevados costos, presentaba algunas fallas de calidad y la cantidad de materiales sobre los que se podía imprimir era aún limitado. Pero todo esto ha cambiado significativamente y se ha vuelto más eficiente y ofrece más posibilidades a nuestro alcance. Las historias anteriores son solo una muestra del proceso de implementación de nuevas tecnologías, a veces de ensayo y error, hasta llegar a resultados aceptables y deseables desde los puntos de vista de costos y resultados. Poco a poco, estas implementaciones exitosas se van convirtiendo en un estándar. Sin embargo, subirse a la ola de la “transformación digital” para nada significa que de pronto todas las empresas gráficas se volcarán a la impresión digital. Esta es solo una herramienta más a nuestro alcance para diversificar el negocio, para llegar a un mayor número de clientes.

¿Qué significa o qué implica entonces la “transformación digital”? La transformación digital involucra el uso de tecnologías para la mejora de procesos y actividades de negocios, para la implementación de nuevas competencias que nos permitan mantenernos a la vanguardia del cambio. Implica más bien una cultura permanente de apertura hacia el cambio, que nos permita estar listos, adaptarnos de manera dinámica al aquí y ahora, a las necesidades cambiantes de un mercado y unos clientes cada vez más “tecnologizados” y acostumbrados a la inmediatez que brinda la tecnología. Significa medir de manera constante el pulso del mercado, saber cuáles son los últimos lanzamientos, conocer qué es lo que la tecnología puede lograr.

La transformación digital implica estar preparados para resolver las necesidades de nuestros clientes dentro de plazos aceptables, con buena calidad, y eso implica contar con sistemas funcionales de software y hardware a lo largo de toda nuestra organización, sin importar su tamaño. Cabe recordar que estos sistemas de cómputo no necesariamente tienen que ser los más recientes, ya que estos a su vez pasan por un periodo de consolidación, pero no podemos dejar áreas de nuestra empresa abandonadas con equipos obsoletos que dificultan la efectividad de nuestras operaciones. En este sentido, es de suma importancia señalar que la inversión en Tecnologías de la Información, en sistemas computacionales, no debe de ser considerada como un “gasto”, sino como una inversión que nos permitirá mantenernos a la vanguardia en todos nuestros procesos.

Desde el punto de vista organizacional, la transformación digital implica buscar la manera de hacer más eficientes nuestros procesos internos: no solo a nivel de producción, sino a nivel administrativo.

Uno de los requisitos básicos de dicha transformación es nuestra presencia en medios digitales. Recordemos que ahora nuestros clientes buscan resolver necesidades y todo tipo de servicios a través de Internet, de manera que será importante mantenernos actualizados y contar con presencia en estos medios, pues podríamos perder clientes ante nuestros competidores directos si ellos son más fáciles de encontrar que nosotros.

Por ende, el primer paso de la transformación digital de toda empresa (no solo gráfica) es asegurarse de contar con una página web, con presencia en redes sociales y, de preferencia, con un portafolio digital de productos que el cliente pueda consultar. Si bien es cierto que el diseño de una página es importante para hacerla atractiva visualmente, el elemento más importante es el contenido. La información clara y concisa es muy poderosa. Es recomendable, pues, que nuestro sitio muestre con profesionalismo quiénes somos, transmita el espíritu de la empresa e invite a los visitantes a convertirse en nuestros clientes.

La próxima ocasión se abordarán algunas consideraciones importantes para el diseño de una presencia web efectiva.

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Invitado Lunes, 26 Junio 2017